viernes, 18 de febrero de 2011

La metáfora en las ciencias

Reflexiones sobre el sentido de las palabras en ciencias y las dificultades de la divulgación científica.

Existe una dimensión específica en cuanto al sentido y al significado que damos a las palabras en las ciencias. En ciencias las palabras deben tener un significado preciso, claro e inambiguo. La ciencia funciona sobre la idea de que existe una realidad externa a nuestras palabras y a nuestros símbolos. Las palabras son instrumentos para construir teorías que permiten comprender el comportamiento de esta realidad, predecir lo que ocurrirá en situaciones nuevas, plantear estas situaciones y constatar o refutar nuestras predicciones. La ciencia avanza en algún sentido precisando, ampliando o dando un nuevo significado a las palabras que refieren a un concepto.
La teoría de la relatividad incorporó por ejemplo la palabra tiempo como un objeto físico que puede compararse entre distintos observadores. Puso al tiempo como palabra científica, la sacó del lugar absoluto que tenía en la mecánica newtoniana. Relativizó la idea de simultaneidad entre dos sucesos. Un resultado fue la predicción de que los relojes en movimiento retrasan, otro la posibilidad de convertir masa en energía (extendió entonces el concepto newtoniano de la palabra masa) . La relatividad nos permitió entender las reacciones que ocurren en el sol, de que está hecho, cuando se apagará.  Precisar el sentido de las palabras no es inocuo en ciencias. Plantea nuevas preguntas, propone experimentos impensados con las palabras anteriores. Predice nuevos resultados que es necesario constatar.
Pero tomemos un ejemplo más simple. Si hablamos a un físico del roce entre dos cuerpos, él se posicionará en el concepto de fuerza de roce. La fuerza que actúa entre dos cuerpos en contacto que están en movimiento relativo, que tiende a frenarlos y que se debe a la rugosidad de sus superficies. Esto le permitirá entender porque se frena una moneda cuando la tiramos sobre la mesa, le permitirá predecir que llegará más lejos si la tiramos rotando sobre si misma que si lo hacemos sin rotar (un trabajo reciente por otro lado). Le permitirá plantear un experimento para constatar su predicción. La cuestión sería preguntarse qué pasa si el experimento no funciona.
Esta dureza que adquieren las palabras en ciencia, atenta contra la comunicación de las ideas científicas por afuera de su ámbito específico. Algunos científicos se sentirán violentados ante generalizaciones o ante el uso metafórico de sus palabras. Se retraerán a su propio lugar, cancelarán la posibilidad de dialogo con otros saberes, con otras miradas, con otros sentidos. Sentirán degradas sus palabras. Pensaran a la divulgación como una reducción del nivel de sus conceptos o como una banalización de los mismos.¿ Pero es realmente así? ¿Existe un significado tan preciso de las palabras que es necesario degradar para que nos entiendan? ¿Es éste sólo un problema de comunicación (muy importante indudablemente) entre el universo de los científicos y el de los no científicos? ¿O es esta rigurosidad en ciertos casos una dificultad intrínseca al acto creativo en ciencias? ¿Cuál es el sentido de las metáforas en ciencia? ¿Es posible crear amordazados por esta precisión? ¿Consiste la ciencia en la reducción de situaciones nuevas a palabras conocidas?
Un científico se encuentra ante un resultado nuevo que no puede reducir fácilmente al ámbito de las palabras que conoce. Se siente desconcertado. ¿Qué hace?. Razona por analogías, piensa en algo muy diferente que le resulte familiar, trata de establecer contactos entre la situación conocida y la nueva, tiende puentes y trata de vincular conceptos. Quizás las analogías sean a la ciencia lo que la metáfora a la poesía.
La ciencia se crea en muchos casos desde la incertidumbre, la duda, el papel en blanco, el miedo a lo desconocido, a la falta de bagaje. Cada nueva situación pone al científico en la pregunta sobre si sabe algo. En este primer lugar creativo la precisión de las palabras se desdibuja, se olvida por un momento. Valen los tanteos, las imágenes borrosas, las ideas arriesgadas. Las palabras precisas son en estos casos el andamiaje para crear, pero pueden convertirse en el anclaje a ideas conocidas. Es desde este lugar primitivo donde quizás se pueda pensar a las palabras científicas sin la idea de degradación. Desde donde podemos pensar a quien busca entender la ciencia por fuera de su técnica. Es como si el científico que llegó alto en su nivel de abstracción se encuentra con quien no sabe ciencias y se hacen preguntas parecidas. Preguntas simples, preguntas ingenuas. Preguntas que a veces pueden hacerse sin la rigurosidad de las palabras precisas. Son las preguntas más difíciles. Saber formular una pregunta es todo un desafío en ciencias. Muchas rupturas conceptuales empezaron por una pregunta simple genialmente formulada. ¿A quien se le ocurriría preguntar antes de Galileo y Newton que le pasaría a un cuerpo que es empujado en un lugar alejado de cualquier otro? ¿O cuanto tardarían en caer dos cuerpos de distinto peso si se eliminara el aire a través del que caen ? ¿A quien se le ocurriría preguntar antes de Einstein como se verá un rayo de luz si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz? ¿
O si dos sucesos que son simultáneos para un observador lo son para otro en movimiento respecto de éste?
Me gustaría reivindicar finalmente, el sentido de las palabras precisas, de la técnica, de lo formal pero desde un aspecto no interno, no para adentro de la comunidad científica. El trabajo arduo dentro de la técnica, sobre lo específico, sobre lo formal, puede un día permitirnos bajar de lo abstracto, encontrar la intuición que nos faltaba, hacernos volver a lo simple. Tenemos un problema en la cabeza durante mucho tiempo, lo atacamos con toda nuestra técnica, nos sumergimos en cálculos matemáticos complejos o en mediciones sofisticadas, hasta que un día decimos ‘ ah era eso’ y encontramos el quiebre hacia lo simple que ahora podemos expresar sin tecnicismos. Claro, no siempre es posible entendernos sin la técnica, pero la belleza en ciencia y el placer del científico no parecen estar muy alejado de este juego de abstracción y concreción que pocas veces podemos lograr.

Trabajo Leído en Amigos del Arte en la mesa 'Las palabras en las Ciencias duras' en el ciclo 'Itinerarios de la palabra' en agosto de 2004.

8 comentarios:

  1. Muy interesante el texto, sobre todo por el hecho de dejar a uno con más preguntas que respuestas.

    Es bastante conocida la anécdota de un gran científico (no recuerdo si era Einstein) que simplificaba una y otra vez una teoría para explicársela a alguien, y una vez que éste la comprendió, el señor afirmó que lo que había entendido no tenía nada que ver con la idea original.

    El problema de las metáforas es que cargan a la cosa de un conjunto de características y subjetividades diferentes a las que originalmente tenía. Entonces puede ser más simple, y servir para comprender algún hecho puntual, pero una persona puede sacar conclusiones erróneas si toma esa metáfora como premisa para derivar en otros temas.

    Algo que se me ocurre puede servir para evitar que esto suceda, es que el científico explique a priori ésta situación. Dejando en claro que al traducir el evento completo a un lenguaje más simple se pierde información en el camino, y que si bien puede entenderse superficialmente el hecho, para comprenderlo con profundidad es necesario conocer antes todo un background que sería imposible explicar en el momento.

    Otras cosas que pueden enseñarse sin caer en la dureza de las palabras que explican fenómenos complejos, son los métodos y procedimientos que tiene la ciencia para obtener esos conocimientos. El "cómo" puede llevar a una persona no-científica a saber hacer preguntas más precisas, hacerlas a las personas más indicadas o buscar mejor información; lo que irremediablemente va a llevarla a encontrar respuestas más satisfactorias.

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  2. Hola Ezequiel,
    A mi también me dejaron pensando y con preguntas abiertas tus comentarios. Esta bueno, porque en general tendemos a buscar respuestas inmediatas que no contemplan la verdadera complejidad de un problema. Hay que aprender a convivir con algo de incertidumbre.
    Lo que decís se aplica a todo el contexto de la divulgación y la enseñanza de las ciencias. En un extremo tenemos la enseñanza pura y dura de toda la técnica sin analogías ni metáforas. Por ejemplo explicar la teoría de la relatividad general de Einstein usando toda la formulación matemática. Esta explicación corre el riesgo de dejarnos encerrados en la técnica y no entender mucho los conceptos. En el otro extremo esta la explicación por pura analogía. Por ejemplo suponer que el espacio-tiempo es una sabana estirada y que los cuerpos masivos sobre ella la deforman. El riesgo que vos marcas es que se crea que se entendió la teoría por entender la analogía y se trate de sacar conclusiones con ella. A mi no me parece tan grave esto. Pero entiendo que puede producir errores como vos decís.
    Al que le interesa la teoría de la relatividad y no es físico (y muchas veces aun siendolo) , quiere llevarse una idea global, saber como surgió, porque es importante, que cambio en la física,etc. Lo mas grave es dejar la sensación de que el conocimiento es solo para una elite de sabios y que no es posible entender de que se trata si uno no pertenece a esa elite. El hacerla difícil es a veces una actitud 'ideologica' que voy a tratar de discutir en un articulo posterior.

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  3. Seguro, no es eso lo que quería decir, también estoy en desacuerdo con que los científicos nieguen el conocimiento a los demás por tratarse de algo difícil.

    Y sí, muchos lo hacen para formar esa elite, pero lo cierto es que luego sufren las consecuencias de que a los políticos no le interesa invertir en I+D y que para tantos sea lo mismo un astrónomo que un astrólogo.

    Me refería a que (por ejemplo) la analogía de la sábana, si no está bien aclarada, podría llevar a preguntas del estilo ¿de qué material es la sábana? ¿qué hay arriba y abajo? ¿quién la sostiene?

    Un mejor ejemplo serían los tantos documentales de mecánica cuántica, que muchos además están mal hechos y extrapolan muchas leyes a la mecánica clásica. Lo que da pie a que charlatanes mezclen todo, agreguen un toque de onda new age y filosofía oriental, y salgan a vender pócimas mágicas para curar el cáncer o libros que dicen que nuestro pensamiento sintoniza ondas de las cosas que queremos.

    Siempre termino hablando de lo mismo..

    A lo que voy es que tanto la simplificación como la complejidad absoluta llevan tarde o temprano al desastre. Lo ideal es encontrar un punto medio en el nivel de complejidad, e intentar buscar la mayor cantidad de espacios posibles para la divulgación.

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  4. De casualidad encontré este artículo en un blog, es una reseña sobre un estudio científico sobre la influencia de las metáforas de los textos, en las decisiones de las personas.

    No se relaciona directamente, pero apoya mi idea de que las metáforas condicionan mucho las opiniones. Y de paso recomiendo ese blog Amazings.es

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  5. Hola Ezequiel:
    Tenés razón que las metáforas pueden condicionar una opinión o hacer malinterpretar un concepto si uno se queda 'pegado' a la metáfora. En el ejemplo que decís lo que condiciona no es tanto la metáfora en si como el direccionamiento del discurso. Esto pasa prácticamente siempre, porque no es posible construir un relato 'objetivo' de la realidad, siempre esta mediatizado por los intereses de quienes emiten el relato.
    En cuanto a la metáfora o la analogía en ciencias, entiendo tu preocupación respecto a dejar bien en claro que es lo que se trata de una analogía y que no. Lo que pasa es que es muy difícil entender un concepto o una idea científica que no pueda conectarse con ninguna intuición u objeto cotidiano. De hecho una de las teorías más fructíferas de la física, la mecánica cuántica tiene aún hoy( a más de 70 años de su creación) problemas de interpretación que están conectados con el hecho de que se busca describir el mundo microscópico al que no tenemos acceso con nuestras intuiciones o ideas desarrolladas en el mundo macroscópico en el que vivimos.

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  6. Buenas, muy bueno el artículo. Concuerdo con Ezequiel en que un uso desmedido de metáforas y analogías puede ser contraproducente, y por sobre todo cuando se hace divulgación. Las mismas palabras son, en general, interpretadas de distinta manera por la persona que habla y por quien escucha, y pienso que la diferencia se hace muy grande cuando el que escucha es de una disciplina muy distinta. A modo de ejemplo si se quiere, me acuerdo de haber leído hace mucho el libro (excelente) Agujeros negros y tiempo curvo de Kip S. Thorne, en el que hace referencia a las transformaciones de Lorentz diciendo "Su espacio es una mezcla de mi espacio y mi tiempo y mi espacio es una mezcla de su espacio y su tiempo". Si bien me parece una manera genial de referirse a una combinación lineal, recuerdo que en su momento no lograba imaginarme como podían "mezclarse" espacio y tiempo.

    Concuerdo con la idea de que muchas veces es aceptable e incluso necesario relajar los conceptos para lograr comunicarlos eficazmente, pero también puede ser problemático, teniendo en cuenta la forma en la que parecen afectar al razonamiento. En lo que a divulgación se refiere, pienso que en lugar de esforzarse en buscar las analogías y metáforas correctas sería más productivo esforzarse en incentivar al lego a perder un poco el miedo a las formulaciones y conceptos "difíciles".

    En la otra punta del espectro, está la incidencia de las analogías en la interpretación de teorías a la que hacés referencia, y el ejemplo de la cuántica viene de diez. ¿No será mejor, en este caso, olvidarse de las analogías y aceptar de una vez que se trata de "otra cosa"?

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  7. Hola Ezequiel y Nicolas:
    Les agradezco a ambos los comentarios porque incluyeron un aspecto a la discución que yo no habia tenido en cuenta, el de las malas interpretaciones de las analogías cientificas o el abuso en el uso de las metaforas.
    A partir de sus comentarios he repensado mi postura y lo que hoy podría decir (mañana no lo se...) es:
    Respecto a la divulgación, hay metaforas que abren la cabeza y ayudan a entender un concepto sin uso de la tecnica que no es accesible para un no-cientifico. La que comenta Nicolas respecto al espacio-tiempo me parece hermosa. Estas metaforas pueden disparar en el que las escucha imagenes o ideas que no tienen nada que ver con el contexto original en que fueron planteadas, por ejemplo relacionar la metafora que comenta Nicolas con la falta de espacio que le deja su pareja al ocuparle buena parte de su tiempo o algo asi. Aunque este uso es descontextualizado y no aporta a la comprension de las tranformaciones de Lorentz, corre por cuenta de cada uno hacer o no estas asociaciones, y para mi no tiene nada de perjudicial.
    Pero hay analogias que estan hechas con mala intención o con ignorancia para utilizar el aparente prestigio que da el citar teorias cientificas. En esta categoría esta por ejemplo el uso del vocabulario cuantico por la new age o el uso de analogías con ideas de física y matemática que hicieron algunos psicoanalistas como Lacan. Estas fueron desnudadas por Sokal y Brigmont en su libro 'Imposturas Intelectuales'. Estos usos descontextualizados generan confusión y misterio y no ayudan ni a entender ni a disparar ideas en otros campos.

    Finalmente esta el uso de analogías en la investigación científica. Para el caso que mas conozco que es el de la física, es la matemática como lenguaje y como herramienta lo que da sustento a estas analogías. Por ejemplo, si quiero entender la cuantificación de la energía de un electron en una caja, puedo pensar en las vibraciones de una soga con extremos fijos. Aquí estoy pensando en lo que dice Richard Feynman, 'ecuaciones iguales tiene soluciones iguales', las ecuaciones no saben si hablo de una cosa o la otra. Pero a mi me puede resultar más familiar y compresible la soga que el electrón.

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